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CHUCHO ABAD, el fotógrafo de “La Aventura de Vivirla”

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Con alegría vimos, la semana anterior, que un diario de amplia circulación en Colombia le dedica un reportaje titulado “El fotógrafo de la Vida” a la obra de Jesús Abad Colorado (Chucho para quienes le queremos y respetamos). Enseguida hicimos cuentas y comprobamos que hace exactamente 10 años tuvimos la oportunidad de trabajar juntos. El primer encuentro que tuvimos con Chucho Abad duró muchas horas. No nos alcanzaban las palabras para contarnos los relatos de la Colombia digna y pacífica que palpitaba debajo del conflicto y la injusticia. Nos gustó oírle hablar de su propósito de fotografiar siempre la dignidad de cada persona, sin importar la situación o circunstancia en que se encontrara.

Luego tuvimos la fortuna de recorrer juntos varias zonas del país, de pasearnos por escuelas públicas y capturar, en imágenes él, en palabras nosotros, lo que estaba sucediendo con las personas que trabajaban La Aventura de la Vida. Fuimos a Cali, Medellín, Cartagena y Bucaramanga. Después tejimos un relato al que llamamos La Aventura de Vivirla, una experiencia de desarrollo humano con niñas y niños de Colombia.

En su compañía, con su calidez y profesionalismo, hicimos la documentación de esta experiencia que entre 2001 y 2003 se desarrolló en Antioquia, Bolívar, Cauca, Santander y Valle del Cauca, de la mano de más de 135.000 niños y niñas, que cursaban entre tercero y quinto grado de primaria. Las fotos de Chucho fueron contundentes: rostros soñadores, pensativos, pies calzados y descalzos, niñas que se abrazan para posar, manos que se extienden hacia la cámara para tocar a quien las ve, pieles de muchos colores, saltos de alegría que reflejan energía y deseo, maestras abrazadas por sus estudiantes. Muchas fotos que recrean con belleza la vida sabrosa y jodida que muchas niñas y niños de estas ciudades colombianas viven a diario.

Daba gusto ver a Chucho acercarse con una sonrisa, conversar con la gente, pedirle permiso para fotografiarle y a la vez sorprenderla con la foto del momento irrepetible. Sus imágenes impecables se convirtieron luego en una exposición fotográfica y documental que recorrió varios municipios del País Vasco, como Bilbao, Portugalete y Sestao, entre otros.

Es un honor y un placer ser amigos de este hombre dulce, capaz de dotar a sus fotos del movimiento que tiene la vida cotidiana de nuestro país. Enhorabuena.

La conversación en la escuela

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Una leyenda sufí cuenta que un día, ante la sequía de la aldea, decidieron pedir la ayuda de niñas y niños. Confiaban en que si lo deseaban intensamente, harían llover. Un hombre que allí estaba, intervino diciendo: “no lo lograrán. Si eso fuese verdad, los maestros de la escuela no existirían.

Para nadie es un secreto que lo que más desean, con intensidad, algunas niñas y niños, es no ir a la escuela. ¿Acaso lo han logrado?”. Dicho esto, descartaron la propuesta y pasaron horas y horas buscando otras alternativas.

¿Qué hace de algunas escuelas un espacio poco grato? La brevedad del recreo, puede ser una de las respuestas. El tiempo para disfrutar, jugar y conversar con las amistades es muy corto. En cambio, el tiempo de quietud y silencio para escuchar y copiar la palabra de sus docentes, es bastante largo. Algo similar sucede con la vida laboral de la gente adulta. De lunes a viernes, para muchas personas, es una eternidad y desean con ansias a que suene el timbre, como en la escuela, que anuncia el fin de semana o las vacaciones. Aprender y trabajar son para ellas, algo que toca, o que no gusta ni satisface ni fluye.

Esta es una situación sobre la cual muchas personas están de acuerdo. Consideran necesario transformar estos ambientes. Lo que no se sabe muy bien es cómo hacerlo. ¿Qué hay que hacer y cómo se hace esta transformación?

Programas como “La Aventura de la Vida”, que ponen su énfasis en la conversación y no en la instrucción, hacen un aporte en este sentido. Por eso, lo primero que atiende es la formación docente que se concentra en entregar herramientas para que no sea la única voz cantante en el aula, para que recuerde que no en vano tiene dos orejas y una sola boca, para escuchar el doble todo lo que sus estudiantes tienen por decir. Sin embargo, no es fácil cambiar de la noche a la mañana. Somos hijas e hijos de una educación “indiscutible”, más cercana a la obediencia que a la inteligencia, amiga del buen y del mal alumno, que señala y castiga con una nota el error y la equivocación, que bien podrían ser oportunidades para aprender.

El 8, 9 y 10 de noviembre de 2012, se llevará a cabo en San Gil, Colombia, el Segundo Encuentro de Transformaciones e Investigaciones en Pedagogía del Lenguaje (TIPLE). Estará dedicado a la conversación en la escuela. Este evento es organizado por la Fundación Universitaria de San Gil – UNISANGIL, la misma entidad encargada de la formación del grupo de docentes de las cinco instituciones educativas que en este momento desarrollan el Programa “La Aventura de la Vida” con cerca de 3 mil niñas y niños de la región.

Sandra Milena Neira, una de las profesionales de UNISANGIL que viene acompañando a este grupo de docentes, dentro y fuera del aula, nos habla de La Aventura de la Vida y sobre el reto de conversar en la escuela.

¿Para qué sirve la escuela?

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Después de ver la película “Front of the class” o “Frente A la Clase”, de Peter Werner, esta pregunta se convierte en un reto para todas las maestras y maestros del mundo. ¿Qué tan cerca estamos de tener una escuela que sirva, por encima de todo, para comprender a las demás personas?

Esta es la historia de un niño acostumbrado a recibir castigos y regaños a causa de los ruidos “molestos” e inoportunos que producía y que distraían y mataban de la risa (o de la rabia) al resto de la clase. Es la historia, llevada al cine, de la vida de Brad Cohen, a quien el síndrome de Tourette le ha jugado serias pasadas. La más importante: querer ser maestro, un maestro que se prepara muy bien para recibir cada día a sus estudiantes, que lleva juguetes, que abre sus orejas, que se ríe de si mismo, que lleva invitados a sus clases, que se emociona y hace emocionar a sus estudiantes.

Vale la pena ver completa esta peli. Por ahora un abrebocas que muestra el momento que sirvió para motivarle a escoger su profesión. A propósito, una pregunta más: ¿Recuerda lo que le motivó a ser docente?