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Dulce cosecha de aprendizajes

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El viernes 16 Foto 1de marzo hubo cosecha de aprendizajes en la Región Brunca. Cerca de 40 docentes de esta región del sur de Costa Rica, se acercaron a la finca Cántaros, en San Vito, y compartieron la experiencia que desde hace tres años desarrollan en sus aulas, enseñando y aprendiendo Habilidades para la Vida. Estos frutos corresponden a la siembra hecha desde Agosto de 2010 en el marco de la Alianza Salud, Educación y Desarrollo, que cuenta con apoyos de OPS, AECID, Ministerio de Salud de Costa Rica, GAT Sur Alto, Cuerpos de Paz, la municipalidad de Coto Brus, ECADERT y EDEX.

Los equipos docentes de los seis cantones de la Región (Coto Brus, Foto 2Corredores, Golfito, Osa, Buenos Aires y Pérez Zeledón) han recibido formación en el tema, acompañamiento y materiales para trabajar con niñas y niños usando el programa La Aventura de la Vida y para trabajar con adolescentes utilizando el programa Retomemos.

Cada experiencia fue un fruto degustado por el colectivo. De lo dicho y escuchado hemos seleccionado seis relatos, llenos de diversidad y riqueza, hechos que dejan ver lo que en esta región significa aprender y enseñar habilidades para la Vida.

Relato 1: ¿Eso estaba mal?

Una tarde en la clase del profe Mauricio, las niñas y niños de Buenos Aires (Costa Rica) vieron la historia de Marta, cuando en un autobús un hombre mayor le toca las piernas y el trasero. Uno de los chicos de 9 años quedó sorprendido.Tomó la palabra y con la cabeza gacha buscó la mirada de una de sus compañeras. Le pidió disculpas delante de todo el grupo. Él no sabía que estuviera mal tocar las piernas y las nalgas de otra persona sin su consentimiento y en el recreo lo había hecho.

Relato 2: Abrir la mente

En Corredores una profesora dice que ha encontrado la manera de que sus estudiantes de primaria venzan el temor a comentar lo que les pasa en su vida. Ella se llama Edita y lo que hace es ver y escuchar historias. Niñas y niños las comentan y abren sus vidas, comparten sus vivencias y logran comunicarse cada vez con más facilidad. Mientras narra emocionada su trabajo, de repente hace un silencio y agrega: “También a mí me ha ayudado a abrir más mi mente”.

Relato 3: La peor gente

Foto 3En Osa, varias mujeres osadas emprendieron el desafío de promover habilidades con el “peor” grupo de la escuela, es decir, el más estigmatizado. Yendry y Dignia construyeron su plan de trabajo. El objetivo era tender puentes de comunicación hacia sus estudiantes para conocerles más y juzgarles menos. Recuerdan que la sesión que más les costó desarrollar fue aquella en donde les preguntaron para qué eran buenos. No sabían qué decir, estaban tan acostumbrados a escuchar que eran los “malos” de la escuela, que se quedaron sin palabras. Poco a poco fueron viendo que entre más se conversaba en clase sobre la vida diaria, menos agresiones se presentaban. El peor grupo resultó no serlo.

Relato 4: Tiempo, paciencia y confianzaFoto 4

Mainor es profesor de español en una secundaria de Pérez Zeledón. Conoció la propuesta de formar en Habilidades para la Vida y se propuso llevarla a cabo en su colegio. Estudió, diseñó y convocó la primera sesión de trabajo. Nadie dijo nada, se sintió frustrado. Analizó en qué había fallado y organizó una segunda sesión. Parecía que se les hubiera perdido la lengua, ningún joven decía ni mu. Pero su empeño le hizo intentar una tercera sesión, ahora con apoyo de otras colegas. Entonces, se abrieron los mundos de la gente joven, empezaron a dar sus opiniones, a proponer, a confrontar, a reír, a aprender juntos sobre su propia sexualidad. Apenas inicia el trabajo, pero Mainor ya sabe que conversar y aprender sobre la vida es posible, si se hace con tiempo, paciencia y confianza.

Relato 5: ¡Más trabajo!

Melba recibió la propuesta de La Aventura de la Vida con disgusto. ¡Más trabajo!, fue lo que pensó. La puso en su escritorio hasta que unos días después se puso a examinarla y le gustó. Descubrió que le permitía trabajar con sus niñas y niños, más que con los contenidos de las materias. Sus clases se convirtieron en espacio de diálogo, expresión y reflexión. Eran distintas. Por toda la escuela se regó el chisme de que algo interesante pasaba en la clase de quinto grado. Tanto que el grupo de sexto pidió a sus compañeras de quinto, que les hicieran una sesión de Habilidades para la Vida. Fue raro verlo, y muy satisfactorio. Sucedió en Golfito, junto al Pacífico.

Relato 6: Vivir para aprender

En Coto Brus, el profe Jorge hace su vida con el alumnado. Come con ellos, juega fútbol en el recreo, conversan a la salida de la escuela y en sus clases abren espacios para que la vida sea materia prima de su aprendizaje. Aprenden viviendo y esto le ha permitido conocer mejor a sus estudiantes. Ahora sabe que detrás de cada persona hay una historia,  a veces de abandono, o de alegría, de abuso o de apoyo. De esta manera comprende mejor los desafíos que cada quien tiene y les ofrece su apoyo profesional. Trabaja con niñas, niños y adolescentes y además, participa de desfiles públicos en donde le cuentan a la comunidad qué otro tipo de aprendizaje se está dando en su institución.

LA SIEMBRA SIGUE

El intercambio fue el cierre de una semana de trabajos con los cuales la siembra sigue en la zona. Se tuvo un taller de formación de formadores en Habilidades para la Vida, en Buenos Aires; un taller de “La Fiesta de Conversación” en Buenos Aires; y un encuentro de jóvenes usuarios de “Retomemos” en Coto Brus. La Región Brunca sigue avanzando en su propósito de formar personas capaces de afrontar los desafíos y sobre todo, de ser felices, solidarias y positivas.

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La conversación en la escuela

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Una leyenda sufí cuenta que un día, ante la sequía de la aldea, decidieron pedir la ayuda de niñas y niños. Confiaban en que si lo deseaban intensamente, harían llover. Un hombre que allí estaba, intervino diciendo: “no lo lograrán. Si eso fuese verdad, los maestros de la escuela no existirían.

Para nadie es un secreto que lo que más desean, con intensidad, algunas niñas y niños, es no ir a la escuela. ¿Acaso lo han logrado?”. Dicho esto, descartaron la propuesta y pasaron horas y horas buscando otras alternativas.

¿Qué hace de algunas escuelas un espacio poco grato? La brevedad del recreo, puede ser una de las respuestas. El tiempo para disfrutar, jugar y conversar con las amistades es muy corto. En cambio, el tiempo de quietud y silencio para escuchar y copiar la palabra de sus docentes, es bastante largo. Algo similar sucede con la vida laboral de la gente adulta. De lunes a viernes, para muchas personas, es una eternidad y desean con ansias a que suene el timbre, como en la escuela, que anuncia el fin de semana o las vacaciones. Aprender y trabajar son para ellas, algo que toca, o que no gusta ni satisface ni fluye.

Esta es una situación sobre la cual muchas personas están de acuerdo. Consideran necesario transformar estos ambientes. Lo que no se sabe muy bien es cómo hacerlo. ¿Qué hay que hacer y cómo se hace esta transformación?

Programas como “La Aventura de la Vida”, que ponen su énfasis en la conversación y no en la instrucción, hacen un aporte en este sentido. Por eso, lo primero que atiende es la formación docente que se concentra en entregar herramientas para que no sea la única voz cantante en el aula, para que recuerde que no en vano tiene dos orejas y una sola boca, para escuchar el doble todo lo que sus estudiantes tienen por decir. Sin embargo, no es fácil cambiar de la noche a la mañana. Somos hijas e hijos de una educación “indiscutible”, más cercana a la obediencia que a la inteligencia, amiga del buen y del mal alumno, que señala y castiga con una nota el error y la equivocación, que bien podrían ser oportunidades para aprender.

El 8, 9 y 10 de noviembre de 2012, se llevará a cabo en San Gil, Colombia, el Segundo Encuentro de Transformaciones e Investigaciones en Pedagogía del Lenguaje (TIPLE). Estará dedicado a la conversación en la escuela. Este evento es organizado por la Fundación Universitaria de San Gil – UNISANGIL, la misma entidad encargada de la formación del grupo de docentes de las cinco instituciones educativas que en este momento desarrollan el Programa “La Aventura de la Vida” con cerca de 3 mil niñas y niños de la región.

Sandra Milena Neira, una de las profesionales de UNISANGIL que viene acompañando a este grupo de docentes, dentro y fuera del aula, nos habla de La Aventura de la Vida y sobre el reto de conversar en la escuela.

“Eso lo vivo yo, profe”

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Después de escuchar, ver o leer un cuento, una persona puede hacer alguna o todas estas tres cosas:

- Reflexionar sobre la historia
- Contársela a alguien
- Relacionarla con algo que ha vivido

Esta última acción es la que más destacan las maestras y maestros del Programa “La Aventura de la Vida”. Cuando trabajan alguna de las historias, las niñas y los niños dicen: “eso lo vivo yo, profe”. Así se abre un espacio para conversar en donde el profesorado descubre que en sus clases no sólo sus voces son las que lo dicen y lo saben todo. Reconocen que la llamada educación integral es posible, que en la vida de sus estudiantes no sólo hay espacio para las matemáticas, las ciencias, la historia y la geografía sino también para las emociones, los sentimientos, sus dificultades y alegrías. De igual forma, el alumnado descubre que aprender no es sinónimo de aburrimiento y que la clase fluye, con encanto.

Estuvimos en Bogotá, capital de Colombia, con Azucena Velandia Gaitán, docente del Colegio “República de China”, ubicado en la localidad de Engativá. Ella nos cuenta brevemente sobre esto, haciendo referencia a “Mejor Acompañado”, una de las historias que hace parte del Programa “La Aventura de la Vida”. Si tú quieres contarnos tu experiencia, como docente o como estudiante, con este Programa, adelante.