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Cuatro años aprendiendo “cosas para la vida” en los colegios de Engativá

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Engativá era un antiguo poblado cercano a Bogotá. Su nombre significa ciudad azul y lo ganó por las aguas que guardaba. Pero los tiempos cambiaron y ahora es una localidad de la Capital de Colombia, urbanizada y con una amplia red de escuelas. Allí se está desarrollando, desde el 2009, la Alianza Salud, Educación y Desarrollo en colegios de Engativá, a través del Programa La Aventura de la Vida. En esta alianza participan la Secretaría de Educación Distrital SED- de la Alcaldía de Bogotá, EDEX y PROINAPSA UIS.

Contando con los aportes de la Agencia Vasca de Cooperación y del Ayuntamiento de Portugalete ha sido posible proyectar el trabajo a diciembre de 2013. Hoy, en el marco del Proyecto de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia (PECC), este proceso lo construyen 32 instituciones educativas, cerca de 1000 docentes y más de 40 mil niñas y niños:

En el colegio me gustaría cambiar las peleas. Un día vi cómo unas niñas se peleaban por un simple novio”; “Me gustaría que la clase de sociales fuera diferente porque sólo es copiar y copiar”; “Me gustaría cambiar a mis compañeros que me pegan…creo que me molestan porque yo no les pego ni les grito. Soy pacifista”. “Del barrio me gustaría cambiar el tránsito. No puedo ni pasar la calle, mi mamá siempre llega tarde al trabajo”. “Que no boten tanta basura y que no haya tanto maltrato animal”; “Que no haya niños tan jóvenes metiendo droga. Que no haya tantos robos y accidentes”. “De la familia cambiaría a mi papá…es muy agresivo con mi mamá, casi no me gusta mi papá por eso”; “De mi misma cambiaría que a veces soy antipática y peleona”; “Yo cambiaría mi mal genio, es que me estreso mucho”.

Estos deseos de cambio provienen de su fortalecimiento en Habilidades para la Vida y Hábitos Saludables. Allí aprenden que las personas podemos transformar las relaciones que tenemos entre sí, con el entorno y consigo mismas. Algunos de los cambios se van haciendo realidad, como lo narra Astrid Palacio, docente del Robert F Kennedy: “cuando llegaron con La Aventura de la Vida, yo dije, ¡ay no! más trabajo. Eso es lo normal porque uno tiene cierta pared para las innovaciones que llegan. Pero cuando ya uno empieza a mirar el material, a ver de qué se trata, empieza uno, como dicen los niños, a “encarretarse” con eso. No ha sido más trabajo. Todo lo contrario. Cada docente, desde su campo, ve qué partes de La Aventura de la Vida le sirve en su área. Hay mucho: sirve para matemáticas, para español, para ética, para religión. Entonces, ¿qué pasa? Estamos trabajando, cada quien desde su campo, con historias diferentes. Así los niños nunca se cansan”.

Nury Guerrero, una de las integrantes del equipo técnico de PROINAPSA UIS, que acompaña el Programa en la zona, recuerda uno de esos días memorables: “Un niño se me acerca y me dice: -¿le puedo dar un abrazo? –Sí, claro, le dije. –Es que no encuentro la forma de agradecerle este regalo tan bonito. El álbum de La Aventura de la Vida es mi libro favorito; no sólo me enseña cosas nuevas sino cosas para la vida. Y me abraza”.

En Engativá están cambiando lo que le resta bienestar a sus vidas. Desean y trabajan por otras formas de aprender, de relacionarse, de alegrarse, de convivir, de ejercer ciudadanía. Haz clic aquí para saber más de esta experiencia.

Dulce cosecha de aprendizajes

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El viernes 16 Foto 1de marzo hubo cosecha de aprendizajes en la Región Brunca. Cerca de 40 docentes de esta región del sur de Costa Rica, se acercaron a la finca Cántaros, en San Vito, y compartieron la experiencia que desde hace tres años desarrollan en sus aulas, enseñando y aprendiendo Habilidades para la Vida. Estos frutos corresponden a la siembra hecha desde Agosto de 2010 en el marco de la Alianza Salud, Educación y Desarrollo, que cuenta con apoyos de OPS, AECID, Ministerio de Salud de Costa Rica, GAT Sur Alto, Cuerpos de Paz, la municipalidad de Coto Brus, ECADERT y EDEX.

Los equipos docentes de los seis cantones de la Región (Coto Brus, Foto 2Corredores, Golfito, Osa, Buenos Aires y Pérez Zeledón) han recibido formación en el tema, acompañamiento y materiales para trabajar con niñas y niños usando el programa La Aventura de la Vida y para trabajar con adolescentes utilizando el programa Retomemos.

Cada experiencia fue un fruto degustado por el colectivo. De lo dicho y escuchado hemos seleccionado seis relatos, llenos de diversidad y riqueza, hechos que dejan ver lo que en esta región significa aprender y enseñar habilidades para la Vida.

Relato 1: ¿Eso estaba mal?

Una tarde en la clase del profe Mauricio, las niñas y niños de Buenos Aires (Costa Rica) vieron la historia de Marta, cuando en un autobús un hombre mayor le toca las piernas y el trasero. Uno de los chicos de 9 años quedó sorprendido.Tomó la palabra y con la cabeza gacha buscó la mirada de una de sus compañeras. Le pidió disculpas delante de todo el grupo. Él no sabía que estuviera mal tocar las piernas y las nalgas de otra persona sin su consentimiento y en el recreo lo había hecho.

Relato 2: Abrir la mente

En Corredores una profesora dice que ha encontrado la manera de que sus estudiantes de primaria venzan el temor a comentar lo que les pasa en su vida. Ella se llama Edita y lo que hace es ver y escuchar historias. Niñas y niños las comentan y abren sus vidas, comparten sus vivencias y logran comunicarse cada vez con más facilidad. Mientras narra emocionada su trabajo, de repente hace un silencio y agrega: “También a mí me ha ayudado a abrir más mi mente”.

Relato 3: La peor gente

Foto 3En Osa, varias mujeres osadas emprendieron el desafío de promover habilidades con el “peor” grupo de la escuela, es decir, el más estigmatizado. Yendry y Dignia construyeron su plan de trabajo. El objetivo era tender puentes de comunicación hacia sus estudiantes para conocerles más y juzgarles menos. Recuerdan que la sesión que más les costó desarrollar fue aquella en donde les preguntaron para qué eran buenos. No sabían qué decir, estaban tan acostumbrados a escuchar que eran los “malos” de la escuela, que se quedaron sin palabras. Poco a poco fueron viendo que entre más se conversaba en clase sobre la vida diaria, menos agresiones se presentaban. El peor grupo resultó no serlo.

Relato 4: Tiempo, paciencia y confianzaFoto 4

Mainor es profesor de español en una secundaria de Pérez Zeledón. Conoció la propuesta de formar en Habilidades para la Vida y se propuso llevarla a cabo en su colegio. Estudió, diseñó y convocó la primera sesión de trabajo. Nadie dijo nada, se sintió frustrado. Analizó en qué había fallado y organizó una segunda sesión. Parecía que se les hubiera perdido la lengua, ningún joven decía ni mu. Pero su empeño le hizo intentar una tercera sesión, ahora con apoyo de otras colegas. Entonces, se abrieron los mundos de la gente joven, empezaron a dar sus opiniones, a proponer, a confrontar, a reír, a aprender juntos sobre su propia sexualidad. Apenas inicia el trabajo, pero Mainor ya sabe que conversar y aprender sobre la vida es posible, si se hace con tiempo, paciencia y confianza.

Relato 5: ¡Más trabajo!

Melba recibió la propuesta de La Aventura de la Vida con disgusto. ¡Más trabajo!, fue lo que pensó. La puso en su escritorio hasta que unos días después se puso a examinarla y le gustó. Descubrió que le permitía trabajar con sus niñas y niños, más que con los contenidos de las materias. Sus clases se convirtieron en espacio de diálogo, expresión y reflexión. Eran distintas. Por toda la escuela se regó el chisme de que algo interesante pasaba en la clase de quinto grado. Tanto que el grupo de sexto pidió a sus compañeras de quinto, que les hicieran una sesión de Habilidades para la Vida. Fue raro verlo, y muy satisfactorio. Sucedió en Golfito, junto al Pacífico.

Relato 6: Vivir para aprender

En Coto Brus, el profe Jorge hace su vida con el alumnado. Come con ellos, juega fútbol en el recreo, conversan a la salida de la escuela y en sus clases abren espacios para que la vida sea materia prima de su aprendizaje. Aprenden viviendo y esto le ha permitido conocer mejor a sus estudiantes. Ahora sabe que detrás de cada persona hay una historia,  a veces de abandono, o de alegría, de abuso o de apoyo. De esta manera comprende mejor los desafíos que cada quien tiene y les ofrece su apoyo profesional. Trabaja con niñas, niños y adolescentes y además, participa de desfiles públicos en donde le cuentan a la comunidad qué otro tipo de aprendizaje se está dando en su institución.

LA SIEMBRA SIGUE

El intercambio fue el cierre de una semana de trabajos con los cuales la siembra sigue en la zona. Se tuvo un taller de formación de formadores en Habilidades para la Vida, en Buenos Aires; un taller de “La Fiesta de Conversación” en Buenos Aires; y un encuentro de jóvenes usuarios de “Retomemos” en Coto Brus. La Región Brunca sigue avanzando en su propósito de formar personas capaces de afrontar los desafíos y sobre todo, de ser felices, solidarias y positivas.

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