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La conversación en la escuela

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Una leyenda sufí cuenta que un día, ante la sequía de la aldea, decidieron pedir la ayuda de niñas y niños. Confiaban en que si lo deseaban intensamente, harían llover. Un hombre que allí estaba, intervino diciendo: “no lo lograrán. Si eso fuese verdad, los maestros de la escuela no existirían.

Para nadie es un secreto que lo que más desean, con intensidad, algunas niñas y niños, es no ir a la escuela. ¿Acaso lo han logrado?”. Dicho esto, descartaron la propuesta y pasaron horas y horas buscando otras alternativas.

¿Qué hace de algunas escuelas un espacio poco grato? La brevedad del recreo, puede ser una de las respuestas. El tiempo para disfrutar, jugar y conversar con las amistades es muy corto. En cambio, el tiempo de quietud y silencio para escuchar y copiar la palabra de sus docentes, es bastante largo. Algo similar sucede con la vida laboral de la gente adulta. De lunes a viernes, para muchas personas, es una eternidad y desean con ansias a que suene el timbre, como en la escuela, que anuncia el fin de semana o las vacaciones. Aprender y trabajar son para ellas, algo que toca, o que no gusta ni satisface ni fluye.

Esta es una situación sobre la cual muchas personas están de acuerdo. Consideran necesario transformar estos ambientes. Lo que no se sabe muy bien es cómo hacerlo. ¿Qué hay que hacer y cómo se hace esta transformación?

Programas como “La Aventura de la Vida”, que ponen su énfasis en la conversación y no en la instrucción, hacen un aporte en este sentido. Por eso, lo primero que atiende es la formación docente que se concentra en entregar herramientas para que no sea la única voz cantante en el aula, para que recuerde que no en vano tiene dos orejas y una sola boca, para escuchar el doble todo lo que sus estudiantes tienen por decir. Sin embargo, no es fácil cambiar de la noche a la mañana. Somos hijas e hijos de una educación “indiscutible”, más cercana a la obediencia que a la inteligencia, amiga del buen y del mal alumno, que señala y castiga con una nota el error y la equivocación, que bien podrían ser oportunidades para aprender.

El 8, 9 y 10 de noviembre de 2012, se llevará a cabo en San Gil, Colombia, el Segundo Encuentro de Transformaciones e Investigaciones en Pedagogía del Lenguaje (TIPLE). Estará dedicado a la conversación en la escuela. Este evento es organizado por la Fundación Universitaria de San Gil – UNISANGIL, la misma entidad encargada de la formación del grupo de docentes de las cinco instituciones educativas que en este momento desarrollan el Programa “La Aventura de la Vida” con cerca de 3 mil niñas y niños de la región.

Sandra Milena Neira, una de las profesionales de UNISANGIL que viene acompañando a este grupo de docentes, dentro y fuera del aula, nos habla de La Aventura de la Vida y sobre el reto de conversar en la escuela.

¿Para qué sirve la escuela?

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Después de ver la película “Front of the class” o “Frente A la Clase”, de Peter Werner, esta pregunta se convierte en un reto para todas las maestras y maestros del mundo. ¿Qué tan cerca estamos de tener una escuela que sirva, por encima de todo, para comprender a las demás personas?

Esta es la historia de un niño acostumbrado a recibir castigos y regaños a causa de los ruidos “molestos” e inoportunos que producía y que distraían y mataban de la risa (o de la rabia) al resto de la clase. Es la historia, llevada al cine, de la vida de Brad Cohen, a quien el síndrome de Tourette le ha jugado serias pasadas. La más importante: querer ser maestro, un maestro que se prepara muy bien para recibir cada día a sus estudiantes, que lleva juguetes, que abre sus orejas, que se ríe de si mismo, que lleva invitados a sus clases, que se emociona y hace emocionar a sus estudiantes.

Vale la pena ver completa esta peli. Por ahora un abrebocas que muestra el momento que sirvió para motivarle a escoger su profesión. A propósito, una pregunta más: ¿Recuerda lo que le motivó a ser docente?

“Eso lo vivo yo, profe”

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Después de escuchar, ver o leer un cuento, una persona puede hacer alguna o todas estas tres cosas:

- Reflexionar sobre la historia
- Contársela a alguien
- Relacionarla con algo que ha vivido

Esta última acción es la que más destacan las maestras y maestros del Programa “La Aventura de la Vida”. Cuando trabajan alguna de las historias, las niñas y los niños dicen: “eso lo vivo yo, profe”. Así se abre un espacio para conversar en donde el profesorado descubre que en sus clases no sólo sus voces son las que lo dicen y lo saben todo. Reconocen que la llamada educación integral es posible, que en la vida de sus estudiantes no sólo hay espacio para las matemáticas, las ciencias, la historia y la geografía sino también para las emociones, los sentimientos, sus dificultades y alegrías. De igual forma, el alumnado descubre que aprender no es sinónimo de aburrimiento y que la clase fluye, con encanto.

Estuvimos en Bogotá, capital de Colombia, con Azucena Velandia Gaitán, docente del Colegio “República de China”, ubicado en la localidad de Engativá. Ella nos cuenta brevemente sobre esto, haciendo referencia a “Mejor Acompañado”, una de las historias que hace parte del Programa “La Aventura de la Vida”. Si tú quieres contarnos tu experiencia, como docente o como estudiante, con este Programa, adelante.